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Clínica del Dr. José Oyarce

Nanofat: vanguardia en rellenos faciales

Muchos años de ensayo y error pasaron para llegar a lo último y más avanzado en términos de rellenos faciales. La Clínica del Doctor Oyarce trae para esta temporada una innovadora técnica de transferencias de grasa que prometen revolucionar la estética facial y otorgar a sus pacientes más luminosidad, juventud y armonía a quienes –ya sea por las huellas de la edad u otros factores– la han perdido. 

Por Melissa Quiroga | Fotografía Archivo, Freepik

 

Los inicios de la producción de rellenos faciales para corregir o restaurar el volumen de los tejidos con fines terapéuticos y estéticos -entre ellos biopolímeros, silicona o colágeno bovino-, registran muchos casos en que la técnica o el material utilizado, provocaron efectos adversos en los pacientes que buscaban un rostro más juvenil y armonioso de manera permanente. Es común ver que, incluso años después de su intervención, las personas presenten granulomas, deformaciones, úlceras, convirtiéndose en un problema de salud complejo para quienes lo sufren.

Gracias a la investigación y evolución de los rellenos dérmicos se popularizó el uso del ácido hialurónico; sustancia producida naturalmente por nuestro cuerpo y suministrada con una técnica más duradera, pero que de todas maneras es eliminada progresivamente por el organismo, debiendo repetir su aplicación con cierta frecuencia.

Hoy, con una técnica completamente optimizada, profesional y mínimamente invasiva, la Clínica del Doctor Oyarce –ubicada en Carampangue 708, San Fernando– trae lo último en rellenos faciales. Se trata de la transferencia de grasa (del propio paciente), aplicada en las áreas del rostro que requieren ser revoluminizadas para recuperar las proporciones perdidas con el tiempo.

“A partir de los 25 años, comienza a manifestarse la pérdida de grasa en el rostro, el organismo la empieza a utilizar, modificando la expresión y aspecto, por lo cual es importante que la prevención comience a temprana edad”, explica Oyarce, quien además hace hincapié en las bondades de esta nueva técnica que recién ingresa a Chile. “La ventaja de utilizar grasa, por un lado, es devolver lo que es propio del paciente. Por otro, que la grasa no viene sola, viene con células madres y factores que  estimulan el crecimiento de la célula, además producción de  colágeno y elastina. Entonces, si transfieres grasa estás poniendo, aparte de relleno, una estimulación propia, estás dando una vida nueva”, detalla.

Existen tres tipos de rellenos de grasa que se utilizan para diversas partes del cuerpo. El primero es el Macrofat, usado generalmente en las mamas, glúteos y en contorno de cara. Luego, está el Microfat, con lipositos de menos de 2 mm; y el tercero, es el Nanofat, que funciona como estimulante. Es esta última –y única en la Región de O’Higgins, según plantea el profesional– la novedad en cuanto a tratamientos faciales. Una revolución en términos de estimulación facial, pues las cantidades utilizadas son las que el paciente puede donar, lo que normalmente llega a ser diez veces más de lo que se utiliza de ácido hialurónico, logrando un mejor resultado. 

“Antes se buscaba tratamientos perdurables en el tiempo y se terminaba recurriendo a los biopolímeros que les deformaba la cara y dañaba los tejidos. Hoy hablamos de una solución permanente, con células propias y todos los estímulos biológicos que ello implica; no es sólo rellenar sino también estimular para que el organismo rejuvenezca en la zona que se aplica”, argumenta Oyarce.

La intervención es ambulatoria y dura aproximadamente una hora y media. Luego, el paciente puede volver a su rutina sin mayores complicaciones. El efecto final se puede apreciar después de 12 meses con un resultado permanente, porque la grasa injertada, bien posicionada, se adapta al lugar. El cuerpo la adopta y reconoce como propia.   

“Antes las personas buscaban tratamientos que perduraran en el tiempo y terminaban recurriendo a los biopolímeros que les deformaba la cara y dañaba los tejidos. Ahora estamos hablando de una solución permanente y con sus propias células, con todos los estímulos biológicos que implica, o sea, no es solamente rellenar sino también estimular para que el organismo rejuvenezca esa zona”, argumenta Oyarce.

Aparte de las típicas arrugas que se van marcando en el rostro o las líneas de expresión, la técnica de la transferencia de grasa puede modelar la cara, por ejemplo, levantando las cejas caídas o corrigiendo los pómulos. “Desde el pómulo al párpado hay poca distancia y eso lo soluciona bien la grasa. Tú colocas muy profundo y el pómulo sube, dándole una continuidad a ese espacio”, señala Oyarce. El trabajo de modelación facial se realiza bajo parámetros comunes como los pómulos más resaltados en las mujeres, distinto al caso de los hombres. “Las mujeres se maquillan para lograr un efecto de vacío bajo el pómulo, eso con la grasa se rellena y lo logra, le da volumen”.

Los cuidados pos intervención consideran mantener el peso corporal –en un principio– para no absorber la grasa acomodada. Por otro lado, como es normal, el proceso de envejecimiento continúa, por lo que se recomienda –después de un tiempo– tonificar la piel o complementar el tratamiento con hilos tensores, aplicación de láser o complejos vitamínicos. Estos últimos son proporcionados junto con transferencia de grasa, compuesta de vitamina c, omega 3 y Q10. Reserve su hora para alguno de estos tratamientos al +72 2 717 119.

 

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